Aunque la igualdad de género está protegida por diversos tratados, leyes e instrumentos internacionales y nacionales, siguen existiendo muchísimas desigualdades entre hombres y mujeres. Hablamos de desigualdad de género cuando a una mujer, por el simple hecho de serlo, se le impide alcanzar ciertos bienes y servicios o formar parte de las distintas esferas de la vida cultural, política, laboral y social.

Con frecuencia, tanto las niñas como las mujeres sufren discriminación en distintos ámbitos, como, por ejemplo, en el mercado laboral. Un ejemplo de esto es el trabajo invisible. Se considera trabajo invisible aquel que no se remunera ni es reconocido por la sociedad y que recae, principalmente, en las mujeres, como, por ejemplo, el cuidado y atención de personas dependientes o familiares.

Una herramienta importante para hacerle frente a esto es la perspectiva de género. La perspectiva de género es una manera de ver o analizar, que se centra en examinar el impacto del género en las interacciones, oportunidades y roles sociales de los sujetos.

Pero, ¿Qué podemos hacer en nuestro día a día para conseguir cambios?

  • Utilizar lenguaje no sexista. En ocasiones, de manera inconsciente, se da la discriminación en el uso del lenguaje, donde las mujeres quedan relegadas a un segundo plano cuando se emplea el masculino como genérico. Utilizar un lenguaje igualitario y no excluyente permite visibilizar a las mujeres, rompiendo con estereotipos y prejuicios sexistas. Por eso tenemos que prestar especial atención cuando hablamos y/o escribimos.
  • Dejar de dividir a los hombres y mujeres en función de roles. El género no determina las capacidades de unos y otras. El talento o la inteligencia no depende de si naces hombre o mujer, y, por tanto, no hay labores propias ni definidas.
  • Deconstruir estereotipos. Los estereotipos de género hacen referencia a aquellas creencias arraigadas fuertemente en la sociedad acerca de cómo son, o como deben ser, las mujeres y los hombres. Son creencias que dictan los roles que los hombres y mujeres han de desempeñar en la sociedad a la que pertenecen.

Por último, subrayar que con pequeños cambios como los arriba mencionados, estamos cada vez más cerca de una igualdad real, aun sabiendo que todavía estamos lejos de conseguirlo.

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