Las legislaciones de la mayoría de los países del mundo reconocen formalmente la igualdad entre hombres y mujeres. Sin embargo, el reconocimiento legal no implica que, en la práctica, esta se dé.

Las diferentes estadísticas demuestran las diferencias salariales que hay entre las mujeres y los hombres. Cuando se habla de diferencias salariales, hay que aclarar que éstas pueden entenderse, bien como diferencias entre una mujer y un hombre, respecto a un mismo puesto de trabajo; pero también, como diferencias salariales, respecto a una misma categoría profesional. Es decir, una persona en un puesto de oficial de primera en sectores tradicionalmente masculinos (por ejemplo, en la industria) cobra más que una persona que tiene la misma categoría profesional en un sector tradicionalmente femenino.

A la hora de darse estas desigualdades existen diferentes razones: la discriminación en el lugar de trabajo (no cobrar lo mismo que un hombre por los mismos trabajos por simple hecho de ser mujer), sectores feminizados en los que los salarios son más bajos, escasa presencia de mujeres en puestos de liderazgo y de alto nivel, roles de género muy arraigados, difícil conciliación de la vida laboral y familiar….

A día de hoy, muchas mujeres y en muchos lugares padecen diversas desigualdades. Entre estas desigualdades, encontramos la Brecha Salarial.

La Brecha Salarial es la diferencia existente entre los salarios percibidos por personas trabajadoras de ambos sexos, esta se calcula teniendo en cuenta la diferencia media entre los ingresos brutos por hora de todas las personas trabajadoras. Por término medio, las mujeres de la Unión Europea ganan alrededor de un 16 % menos por hora que los hombres. Esta existe a pesar de que las mujeres obtienen mejores resultados académicos que los hombres en la escuela y la universidad.

En cuanto al impacto que la brecha salarial tiene sobre las mujeres es que obtienen menos ingresos a lo largo de su vida, lo que conduce a pensiones más bajas y a un mayor riesgo de pobreza en la tercera edad.

Ante todo esto, el 14 de octubre de 2020 se aprobó un decreto para la igualdad retributiva entre mujeres y hombres, pero este no se pondrá en marcha hasta el 14 de abril del próximo año. El objetivo principal de este decreto es establecer medidas específicas para hacer efectivo el derecho a la igualdad de trato y a la no discriminación entre mujeres y hombres en materia retributiva.

La desigualdad económica es otra razón más erradicar la violencia machista desde sus cimientos, consiguiendo una igualdad real y duradera.

Share

Comments

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.